Para no olvidar la magia del cine, el cineasta Pablo A. Quiroga Prendes rodó el corto-documental Last Picture Show sobre la última sesión de los multicines Hollywood.
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Para no olvidar la magia del cine, el cineasta Pablo A. Quiroga Prendes rodó el corto-documental Last Picture Show sobre la última sesión de los multicines Hollywood.
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Ludi en el Muelle. Nicanor Piñole.
Elogio de «Ludi» y V.-Epílogo a una vida ejemplar-
Nos adelantamos un poco a los acontecimientos con el celebérrimo danzón de marras. Tan poco como un año. Y es que Ludi, en pleno verano de 1934, observa y sueña al estilo de Julio Verne. Aquella playa que contempla no es la de su ayer infantil. Aquella playa ya es otra cosa. Y él intuye, soñando, soñando, que llegará un día en que la desembocadura del Piles será otra cosa. Y anticipa, por las buenas, ese tostaderu al que ya estamos acostumbrados en su Cocktail playero, en el que dirá, visionario y en un instante dado. todo lo que sigue a continuación:
Y tras el verano el otoño. Noviembre. Capítulo publicitario poco menos que inabarcable...
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Elogio de «Ludi» IV. El delirio local de «Te espero en El San Luis»
Ludi no era envidioso. Ni un poeta de esos que sólo escriben para sí. Ni muchísimo menos un endiosado que mirase de abajo a arriba, con aires de superioridad, a los artesanos de la pluma que, lo más que podían apetecer, era rellenar espacios de sus diarios respectivos con lo que fuere.
Ludi era muy otro, Tan otro que, sin proponérselo, acertó a calar en esa soterrada popular que dice muchas cosas a los más. A él se le abrieron las columnas de los periódicos y, ni corto ni perezoso, fue enhebrándolas con esos versos suyos que invitaban a la risa, a la meditación o al alegre remocicar acontecimientos perdidos en el recuerdo de los más viejos
Ludi supo de envidias...
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Imagen restaurada con Inteligencia Artificial
Elogio de «Ludi» III.-El era el mejor propagandista de sí mismo-
¡Versos y más versos! Pero había más. Porque sus hogareñas expansiones familiares también tenían su proyección al aire libre. Vimos al Ludi que llevaba el cómputo de las fiestas patronales gijonesas y, además, siendo actor él mismo, las resumía en poemas que llegaban hasta el gran público a través de los medios de difusión. Pero vuelvo a decir que había más...
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Ludi con un amigo argentino y su hermano Lucianín en la Plaza Mayor. Imagen restaurada con Inteligencia Artificial
ELOGIO DE «LUDI» II.-Como un vals gijonés de la ternura y la ironía-
Luego, según vimos, Ludi recoge ráfagas de ternura, de malicia y de tradición. Era el poeta popular por excelencia. No hay acontecimiento, social o político, que se escape a su análisis. Por ejemplo, aquel capítulo que indignó a los habituales de los concursos de llave, por lo que consideraban un acto arbitrario de nuestra máxima autoridad, contra la que se revuelve Ludi de este tenor:
¡Me valga Dios!
No sé cuál de los alcaldes
que tenemos en Gijón,
pues ya todo el mundo sabe
que son veinte o veintidós,
de la noche a la mañana,
convirtiéndose en Tropoff
prohibió el juego de la lla...
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