Ludi con un amigo argentino y su hermano Lucianín en la Plaza Mayor. Imagen restaurada con Inteligencia Artificial
ELOGIO DE «LUDI» II.-Como un vals gijonés de la ternura y la ironía-
Luego, según vimos, Ludi recoge ráfagas de ternura, de malicia y de tradición. Era el poeta popular por excelencia. No hay acontecimiento, social o político, que se escape a su análisis. Por ejemplo, aquel capítulo que indignó a los habituales de los concursos de llave, por lo que consideraban un acto arbitrario de nuestra máxima autoridad, contra la que se revuelve Ludi de este tenor:
¡Me valga Dios!
No sé cuál de los alcaldes
que tenemos en Gijón,
pues ya todo el mundo sabe
que son veinte o veintidós,
de la noche a la mañana,
convirtiéndose en Tropoff
prohibió el juego de la lla...
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