Cine Roxy-Cine Roma. (1933-1970).

Vista desde la Plaza del 6 de agosto, en otro color el sitio en donde se construiría el cine Roxy. Hacia 1930.

“Cine, cine, cine, más cine por favor… que toda la vida es cine y los sueños, cine son”

Ya sabía yo que hablar de la calle de los Moros y en concreto del cine Roma traería, en consecuencia, despertar los ¨fantasmas del Roxy¨ que mudó su nombre en cine Roma, por aquella ley franquista, que prohibía los nombres extranjeros . Incluido nuestro querido Sporting quedó en na… al pasar a llamarse Real Gijón.

Libro:Los arquitectos de Gijón alrededor del Racionalismo: Los años treinta. Joaquín Aranda Iriarte.

En 1932 el arquitecto Manuel del Busto proyecta otro local para cine. Se trata del Roxy luego conocido como Roma. Este edificio se encuadra ya dentro del “art déco”. El propietario y promotor de la construcción es José González. Para él, Del Busto proyecta un edificio que en su planta baja tenía el vestíbulo, la taquilla, la platea con 192 localidades y la escalera de acceso al segundo piso, donde se hallaba el anfiteatro. A través de una escalera de caracol se accedía al entresuelo, que albergaba los servicios y el acceso a la cabina, situada en la parte superior de la sala. Pero la construcción no estuvo exenta de polémica. La Junta de espectáculos rechaza el proyecto ya que incumplía varios artículos de la Ley de Espectáculos Públicos, (el 96, el 100 y el 107), que exigían dos huecos por cada 500 espectadores, dos escaleras de acceso al anfiteatro, y tres huecos de acceso al patio de butacas. La ley también exigía dos W. C., cuatro urinarios y uno de señoras, mientras que en el proyecto sólo figuraba un W. C. y tres urinarios para todo el edificio. Al conocer estas objeciones, el arquitecto dirige una carta al gobernador civil, presidente de la Junta de Espectáculos, protestando por lo que considera una “abusiva aplicación del reglamento” que no tiene en cuenta las circunstancias concretas del edificio. No obstante, acata lo que la Junta de Espectáculos determina y presenta un nuevo proyecto, manteniendo la idea de un salón de dos plantas, aunque reduciendo localidades. De esta manera, la platea pasa de tener 192 plazas a 160. y el piso voladizo 146 en lugar de 174. El acceso al anfiteatro se altera incorporando unas escaleras de acceso con capacidad para 87 espectadores. Se instalan seis servicios sanitarios en el entrepiso y ocho en el sótano. Siguiendo el reglamento se sustituyen las salidas al exterior de 1,5 y 2,5 metros por dos de 2 metros. Pero lo más interesante de este edificio es su decoración, fundamentalmente la exterior, ya que la interior se reducía a escayolas que disimulaban el sistema de iluminación. La decoración está condicionada por el limitado espacio del que disponía, puesto que el edificio estaba situado entre medianeras, ofreciendo un reducido frente a la calle de Los Moros. Por esta razón, como explica Héctor Blanco, «el inmueble potencia al máximo su imagen exterior, mediante la configuración de casi la totalidad de su fachada con carácter comercial”, asemejándose a un enorme cartel publicitario esculpido “con un elaborado calado, representando fulgurantes haces luminosos, posiblemente potenciado con iluminación interior que enmarca un panel centrado con una original representación cubista de Charlot, flanqueado por un vaquero y una acicalada dama vestida de época”. Las condiciones físicas ya comentadas imponían en la fachada una verticalidad acentuada por la decoración “con un marcado movimiento ascendente logrado a base de franjas paralelas interrumpidas a distintas alturas”, como apunta Rosa Faes, que define este tratamiento formal como racionalista-expresionista, “cercano al streamline americano”. Así, se combinan los estilos artísticos en boga para resaltar la fachada, intentando crear un lenguaje nuevo, y avanzando en la dignificación del cine, para darle una entidad propia, partiendo de la estructura de teatros tradicionales.

Texto: LA CIUDAD DE LA IMAGEN CINE, CÓMIC y TEATRO.  BIBLIOTECA GIJONESA DEL SIGLO XX, Autores: Alejandro Cuesta, Miguel Ángel Benito, Javier Cuervo y Francisco Díaz-Faes.

El cine Roxy. Queda inaugurado brillantemente.
Ayer quedó inaugurado brillantemente el cine Roxy, que con tanto lujo y comodidades para el público acaba de construirse en la calle de Pi y Margall, concurriendo tanto a la sección de la tarde como a la de la noche, numeroso público,que elogió con entusiasmo el gran acierto de la instalación, qué es magnífica, así como el espléndido aparato sonoro de que está dotado y el cual permitirá apreciar en todo su valor cuantas películas allí se exhiban.
Para su inauguración que puede decirse que constituyó un éxito y augurio de que el cine Roxy continuará viéndose favorecido diariamente por el público gijonés, escogió la empresa la extraordinaria superproducción , una película que la numerosa concurrencia presenció con deleite, por tratarse de una verdadera joya del cine y la más apropiada para un acontecimiento como este, de la inauguración de un salón cinematográfico.

«NOCHE DE GRAN CIUDAD» (Les Mirages de París), una comedia musical, interpretada por Jacqueline Francell y Roger Tréville.
La historia es la de una muchacha de provincias que, ilusionada por el brillo de las «vedettes», parte a la conquista de París. En París, naturalmente, se le burlan aparatosamente. En un café traba conocimiento con una supuesta celebridad del arte teatral, y en ella confia su porvenir.
Por ventura, se trata de un muchacho que es todo un caballero, que por una serie de incidentes graciosos sigue siendo ante los ojos de nuestra colegiala el artista célebre en quien confió.
Diario La Prensa del miércoles 25 de octubre de 1933.

A partir del 3 de julio de 1936 dejan de aparecer en prensa los anuncios diarios sobre el cine Roxy, desconozco el motivo.

Y no es hasta el 1 de octubre de 1938, cuando se reinaugura ya con el nombre de cine Roma.

Artículo diario Voluntad. Hemeroteca de Gijón.

Fotografía de Gonzalo del Campo y del Castillo. Muséu del Pueblu d’Asturies.

Esta imagen pertenece al Fondo Adúriz y fue tomada en 1971, por Foto Encinas. Muséu del Pueblu d’Asturies.

El cine Roma bajó el telón el 31 de agosto de 1970 y en noviembre de 1972 desapareció el edificio de la calle de Los Moros. Se construyó otro más moderno que lleva el nombre del cine para perpetuar su recuerdo.

En agosto de 1971 y durante la Semana Grande volvió a abrir sus puertas para una semana del guiñol.

Más información en el libro

Etiquetas:  

Deja tu comentario