Fuen-Palacios, agua santa en Gijón.

Este artículo se presentó en las IX Jornadas internacionales sobre patrimonio industrial, «Arquitecturas, ingenierías y culturas del agua» en el año 2006. El texto es de Luis Miguel Piñera

Fotografía de Arturo Truan, hacia 1910, Museo Casa-Natal de Jovellanos. En una de las casetas se aprecia la publicidad de las aguas de Fuen-Palacios.

La ciudad asturiana de Gijón estuvo rodeada, entre los años 1839 y 1868, por una muralla en forma de estrella y levantada con motivo de las guerras carlistas. El derribo de esa cerca -que comenzaba donde está la actual calle que, no casualmente, se llama de La Muralla junto de la playa de San Lorenzo y que terminaba en lo que hoy es-el puerto deportivo de Gijón- fue muy importante para el posterior desarrollo urbano de la ciudad y cuando se demolió, al dejar de ser Gijón “plaza fuerte”, eso supuso la expansión de Gijón y supuso también algo muy importante en cuanto a su demografía y a su desarrollo industrial. La muralla, en su parte meridional discurría por la parte de Gijón que, aun hoy, se llama Puerta de la Villa y allí mismo comenzaba en el año 1842 la llamada Carretera Carbonera que aunque ya ideada por Gaspar Melchor de Jovellanos no fue inaugurada hasta ese año de 1842 (Jovellanos había fallecido en 1811) siendo esa vía el origen del barrio gijonés de El Llano. Esa carretera fue fundamental en el proceso industrial de la ciudad y servía para transportar el mineral de las cuencas mineras, en el centro de Asturias, hasta el importante puerto carbonero de Gijón. A derecha e izquierda de los últimos metros de esa carretera carbonera se formó el barrio de El Llano con sus industrias, sus viviendas obreras y con su fuente de agua milagrosa. A ello vamos. A un manantial de agua milagrosa en ese barrio gijonés y a su comercialización con el nombre de Fuen Palacios.

Mucho sabemos del agua milagrosa del Llano gracias a una publicación. Digamos el título completo que aparece en la portada de ese folleto editado en el año 1905 es “Memoria histórico-científica sobre las aguas del Llano. Manantial propiedad de D. José Palacios y Rodríguez y escrito para promover el expediente de pública utilidad por el Doctor D. Celestino Piñera Peón, médico especialista en enfermedades de corazón y pulmonares”. Nada más y nada menos que ese largo título tiene el folleto que habla del manantial que luego fue llamado Aguas de Fuen Palacios. En el plano de Gijón realizado por Ricardo Casielles en el año 1911 aparece señalada esa fuente en la carretera del Obispo a la altura de la calle que hoy llamamos Río Nervión, junto a un arroyo. La finca de Palacios, con su fuente de agua milagrosa, estaba junto a un popular campo de fútbol que desapareció hace muy pocos años y que consecuentemente llevaba el nombre de El Manantial”.(1) Pero desde bastantes años antes era muy popular ese manantial con agua milagrosa que era propiedad de José Palacios Rodríguez. Este ciudadano en el año 1880 descubrió que el agua bicarbonatada de su pozo tenía unas cualidades que enseguida fueron aplicadas para curar varias afecciones.
El agua de la Fuente de la Higuera o de la Fuente Milagrosa del Llano -que de ambas maneras era llamada -fue comercializada durante muchos años en Gijón como Aguas Fuen-Palacios.
En ese libro el doctor Piñera Peón incluye múltiples análisis del agua que, por sí fuera poco, estaba en un entorno privilegiado “el manantial sale al pie de una pequeña colina, inmediata al histórico y severo lugar de Contrueces, antigua residencia de reyes y prelados”.

Para apoyar su informe el autor también aporta unos cuantos testimonios de personas que daban fe (firmando un documento) de la bondad del agua para el estómago, para el corazón, para la respiración e incluso “para neurastenias y neurosis de cualquier índole que las supongamos”. Por ejemplo Francisco Muslera Solís confirmaba que llevaba tres años curado de su gastritis con sólo tomar esa agua. Otro gijonés de aquel 1905, Domingo Chinchilla, decía que el agua que salia de la huerta de El Llano había curado el estómago de su hermana en únicamente ocho días y Rosario Baones Fernández no dudaba que fue el tomar habitualmente el agua milagrosa de El Llano lo que hizo regular sus funciones urinarias. Incluso una monja del gijonés Colegio del Santo Ángel apoyaba el tema. Decía Sor Inés: «Habiendo hecho uso de las aguas del manantial de El Llano, me produjo excelentes resultados, notando ya a los pocos días gran alivio en mi padecimiento del estómago”. Como antes dijimos, en el año 1862 José Palacios Rodríguez dueño de una finca en las afueras de Gijón excavó un pozo que prestó excelentes servicios a sus tierras. En el año 1880 con motivo de una fiesta familiar y con la asistencia de algunos amigos, el médico gijonés Antonio Cachero probó el agua y quedó verdaderamente admirado de su sabor asombrándose también de que José Palacios no la hubiera dedicado, hasta ese momento, para consumo y sólo para regar sus tierras. A partir de ahí, de la difusión que el doctor Cachero dio al manantial, comenzó a divulgarse por Gijón y alrededores que las aguas eran sumamente beneficiosas para abrir el apetito y que eran excelentes para regular la digestión. De esa manera la finca de José Palacios Rodríguez comenzó a ser masivamente visitada por personas de la ciudad y de toda Asturias, como si de una romería laica se tratara. Las crónicas hablan de riadas de personas (la prensa cita hasta 800 personas un solo día) que transportaban vasijas y botellas desde la «fuente milagrosa” hasta sus respectivos domicilios(2).
En el año 1904 el Ayuntamiento de Gijón velando por la salud pública ordenó un análisis de las aguas para verificar su composición. Nosotros incluimos en el Apéndice A el resultado de ese análisis, realizado por el laboratorio químico gijonés de los señores Villegas Amott y Cía(3).
Digamos también que dos importantes empresas de la zona, como eran en el año 1905 la chocolatera «La Primitiva Indiana» y «La Activa» que fabricaba “palas inglesas”, solicitaron que las aguas medicinales del Llano fueran declaradas de utilidad pública y que se estableciese allí un balneario. Eso podemos confirmar consultando el diario local «El Comercio» del 21 diciembre de 1905.

Fábrica de chocolates La Primitiva Indiana. Colección Constantino Suárez. Muséu del Pueblu d’Asturies

En Contrueces, muy cerca de donde estaba la fuente, se encontraba y se encuentra el Santuario de Nuestra Señora que tiene una importancia fundamental en la historia de Gijón. De hecho la virgen que allí se venera es para muchos la verdadera patrona de Gijón y en su derredor se celebraban en el pasado romerías y ferias en honor de San Fernando y de San Miguel, a finales de mayo y de septiembre respectivamente; durante tres días y no casualmente coincidentes con las labores agrícolas de antes y de después del verano. Se tiene constancia documental que ya en el año 1636 los vecinos declaran ante el escribano Nicolás García de Jove la necesidad de esa feria en Contrueces que fomentaba la devoción a la Virgen de Contrueces pero que también tenía una gran repercusión económica, con compra y venta de ganado caballar, mular y vacuno. La lejanía del lugar hizo que la más céntrica ermita de Begoña le ganase terreno y acabase siendo la Virgen de Begoña (a iniciativa de pescadores vascos, no en vano es también la patrona de Bilbao) la considerada como patrona de Gijón y que el que se llamaba anteriormente Barrio de la Fuente Vieja pasase a llamarse barrio de Begoña, hoy en el corazón de la ciudad. No obstante hay que aclarar que muchos gijoneses acuden una vez al año, el domingo que sigue a la fiesta de Begoña, a visitar a la Virgen en la iglesia de Contrueces; una iglesia heredera de otra cuya existencia consta ya en el año 905 aunque la actual es de los siglos XVII y XVIII, con una única nave y una hermosa cúpula.

Guía ilustrada de la villa y puerto de Gijón idea general de su nacimiento fabril y colección de vistas sacadas al natural por Nemesio Martínez 1884 . Biblioteca Virtual del Principado de Asturias.

Pues bien, en la iglesia de Contrueces los romeros que allí acudían en masa, siempre el domingo siguiente al 15 de agosto, no dejaban de tomar las aguas de Fuen-Palacios. Hay que recordar que el tranvía comenzó a atravesar el barrio de El Llano, siguiendo la llana carretera Carbonera -hoy llamada avenida de Schulz- en el año 1905 con coches tirados por mulas (tranvía de sangre se llamaban) y que es a partir del año 1909 cuando ya fue electrificado, Aquella calle principal de El Llano que hoy es casi el centro de Gijón y peatonal, era en aquellos tiempos a la vez peatonal, para carros y para el tranvía y era el camino obligado para llegar al Santuario pasando antes por el manantial(4).
Su Alteza Real, la serenísima infanta doña Isabel de Borbón visitó Gijón en julio del año 1909 y en la ciudad pasó varios días. Visitó la finca Bauer en Somió, algunos balnearios, visitó la fábrica de loza “La Asturiana» en El Natahoyo, asistió a una corrida de toros nocturna en la plaza de El Bibio y presenció una sesión de cine en el pabellón de Sanchís, el clásico barracón cinematográfico desmontable. Hizo la infanta una visita a la fábrica de Orueta, una importante factoría muy cercana a la fuente milagrosa, y el diario “El Publicador” nos cuenta la visita:
“A las seis y media salía la infanta del cine Sanchís yendo a coger el coche para el barrio del Llano. En la puerta de la fábrica de Orueta la recibieron don Domingo Orueta y familia, los duques de Santa Lucía, el jefe de talleres don Pancracio García y dos empleados de las oficinas. Las señoritas de Orueta la obsequiaron con un precioso ramo de flores. Recorrió todos los talleres de la fábrica viendo funcionar todas las máquinas y observando las diferentes manipulaciones de los trabajos.

Paseo de Alfonso XII. Recuerdo de Gijón. De venta en el Bazar Palacios y Librería de Manso. Tarjeta postal. Muséu del Pueblu d’Asturies

Pasó luego al jardín donde admiró la colección de animales propiedad del señor Orueta, visitando el gabinete bacteriológico del que hizo elogios encomiados. Fue obsequiada la infanta con un espléndido té saliendo de la fábrica del señor Orueta altamente complacida. Luego la infanta se dirigió en coche al Muelle donde paseó un momento retirándose después al hotel”. El día 24 de jullo de 1909 doña Isabel de Borbón hizo otra visita al barrio de El Llano y esta vez visitó el manantial de Fuen-Palacios, La infanta ese día oyó misa en San Lorenzo y luego asistió a la inauguración del derribo del Muro de Langreo, una parte de la antigua muralla en la actual calle del Marqués de San Esteban que suponía un incomodo muy importante para el desarrollo urbano. Doña Isabel salió a las cuatro de la tarde del Hotel Malet, donde se hospedaba, acompañada por el alcalde don Carlos Cienfuegos Jovellanos (que se estrenaba esos días en el cargo) y por otras autoridades. En coche se dirigieron a la fuente del Llano donde los recibieron el señor Palacios y el médico Calixto de Rato y Roces y la infanta bebió un poco del agua “de la que hizo grandes elogios”. Tras ello se dirigieron al Santuario de Contrueces visitando la iglesia y la casa anexa, la Casa de las Novenas, propiedad de don José Ruiz Gómez»(5). En el diario gijonés «El Principado”, del jueves 8 de agosto de 1912, leemos otra referencia al agua milagrosa del Llano. Concretamente hace mención a un artículo que habia publicado “La llustración Española y Americana” el mes anterior y, entre otras cosas, la revista hablaba del carácter milagroso de la fuente y de las varias dolencias que curaba con sólo beberla y de que las aguas de Fuen Palacios habían sido declaradas de utilidad pública por una Real Orden del día 31 de marzo de 1909. En la Exposición Universal de Bruselas del año 1910 habían obtenido esas aguas la Medalla de Plata y en la Exposición Nacional de Valencia en el mismo año, la Medalla de Oro»(6). Para finalizar este somero repaso sobre el fenómeno social que representó, en Gijón y durante las primeras décadas del siglo pasado, el agua santa, el agua milagrosa de El Llano reproducimos uno de los múltiples anuncios aparecidos en la prensa local sobre el agua de Fuen-Palacios.

NOTAS

(1) Que nos conste es ese de Ricardo Casielles el único plano de Gijón donde aparece reflejado el manantial de Fuen-Palacios. Casielles era funcionario municipal en aquel año de 1911 encargado de obras públicas y al año siguiente fue nombrado comandante de la Brigada de Bomberos. En otro orden de cosas Ricardo Casielles fue responsable de un «semanario festivo” gijonés llamado “El Atropello”, que se editaba en los talleres del diario «El Noroeste”, y de la novela «Mal de muchas”

(2) Por ejemplo, la prensa gijonesa de finales de octubre de 1904 habla de cómo había transcurrido el soleado domingo dia 23. Citaba las aglomeraciones en el Boulevard, que así se llamaba a la calle Corrida, y en los merenderos rurales de La Guía y Somió, pero también hablaba del Llano: “La hermosa finca que el señor Palacios tiene en el término del Llano se vio así mismo muy visitada por muchísimas personas que iban en busca del “Agua del Llano», cuyo líquido ha alcanzado una aceptación excelente entre todas las clases sociales siendo ya denominada por algunos «Tesoro de la salud».

El agua de Fuen-Palacio fue un fenómeno social importante en Gijón, pero no era la única “agua santa» que se vendía. Era muy popular, en Gijón y en otras partes de España, el Agua de San Javier que se vendia en las instituciones de los jesuitas en la ciudad y también, como vemos anunciada en el diario “El Noroeste» del 18 de agosto de 1912, el Agua de los Carmelitas aconsejada «para tomar unas gotas durante los calores», También eran muy conocidas y consumidas en Gijón otras aguas ya muy comercializadas y anunciadas. Por ejemplo, las aguas de Boñar (León) que eran anunciadas como “las más nitrogenadas de España»; las de Fuente Santa, con manantiales en la localidad asturiana de Nava y las de Borines, en Infiesto, que abría su balneario (como el caso de Boñar) sólo durante el verano.

(3) El agua del Llano que tantos y tan prodigiosos resultados viene haciendo, según de público se dice, va a ser sometida a un análisis químico. Al efecto, ofició el señor alcalde a don José Palacios dueño de la finca donde se encuentra el manantial, suplicándole autorice a los señores Villegas Her-
manos para que procedan al análisis de referencia. Diario El Popular”, 10 de noviembre de 1904

Recuerdo de Gijón. Calle de Capua. Venta en el Bazar Palacios y Librería de Manso. Tarjeta postal. Muséu del Pueblu d’Asturies .

(4)Desde que funciona el tranvía del Llano, se observa que cada año es mayor el número de romeros por la facilidad que éste presta para poder trasladarse a tan ameno y frondoso lugar. Después de hacer un descanso en Fuen-Palacios y tomar unos vasitos de aquellas aguas minerales con los
que tan desinteresadamente brinda su dueño a todos los transeúntes. Es un paseo delicioso hasta el lugar donde se celebra la romería y que, es posible, no conozcan muchos de los forasteros que aquí veranean”. Diario “El Principado”, 19 de agosto de 1910.

(5)Amplia información sobre los días de la infanta en Gijón se puede obtener, por ejemplo, en el diario “El Publicador”, de finales de julio de 1909. Respecto al médico Calixto de Rato y Roces digamos que
con metivo de un homenaje que se le tributó a principios de septiembre del año 1913 (don Calixto era, entre otras cosas, presidente del Monte de Piedad) leemos en el diario “El Pueblo Astur” la relación del menú. Pues bien, además de langostas, lubinas, riñonada de ternera a la inglesa y variados vinos, postres y licores, figuraban las aguas de Solares, Mondariz y Fuen-Palacios.

(6)Por noticias oficiales recibidas ayer se sabe que las aguas minero-medicinales de Fuen-Palacios han sido premiadas con la Medalla de Plata en la Exposición Internacional de Bruselas. Tan honrosa distinción garantiza, una vez más, las excelentes condiciones cálcico-magnésico del acreditado manantial del Llano. Con tal motivo enviamos nuestra más cordial enhorabuena a su propietario don José Palacios”. Diario “El Popular”, 24 de septiembre de 1910.

Recuerdo de Gijón. Iglesia parroquial de San Pedro. Venta en el Bazar Palacios y Librería de Manso. Tarjeta postal. Muséu del Pueblu d’Asturies .

Respecto al artículo publicado en “La Ilustración Española y Americana» fue reproducido por varios periódicos locales y en él se describía el paisaje donde estaba enclavada la fuente, en El Llano pero cercana al Santuario de Contrueces, daba una amplia relación de sus efectos benéficos (enfermedades de los riñones, gota, debilidad…) y aseguraba que diversas autoridades médicas certificaban las curaciones obtenidas por el uso de esa agua.

Sobre el tema del agua milagrosa o agua santa en Gijón sólo conocemos que se haya publicado el mencionado librito de Celestino Piñera Peón, precisamente sobre el agua de Fuen-Palacios (Tip. de C. Herrero, Uría 4, Gijón, 1905). Sobre otras aguas de Asturias podemos citar, a modo de ejemplo, el libro «Tratado general y particular de baños y bebida de aguas sulfurosas Fuensanta de Buyeres de Nava, en el Principado de Asturias» de Ignacio José López, publicado en el año 1846 y reeditado en 1996; un libro genérico sobre el agua en Asturias, “Asturias, país de agua», de Francisco Valle Poo y editado por Cajastur en el reciente año de 2005 y dos artículos publicados en sendas revistas, Son éstos “El Balneario de Borines» que aparece en el boletín número 140, del segundo semestre del año 1992, del Real Instituto de Estudios Asturianos y del que son autoras Asunción García-Prendes Salvadores y Marién Madera González, y también “El Balneario de Fuensanta de Buyeres de Nava», de Asunción García-Prendes Salvadores en el año 1996 en el número 10 de la revista «Ástura”


El libro de Celestino Piñera Peón sobre el agua de Fuen-Palacios lo podeis consultar en :

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