Hace 10 años y dentro del Festival Arcu Atlánticu tuvimos la oportunidad de ver la exposición que adornaba la barandilla del puerto deportivo. Este año el tema era ¨ Playas y balnearios en el Arco Atlántico. Paisajes del ocio burgués entre 1850 y 1930 ¨.
La exposición muestra a través de imágenes con un gran poder evocador lo que significó, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el descubrimiento de la playa como espacio de ocio y esparcimiento.Las nuevas ideas higienistas otorgarán una gran importancia al entorno social y ambiental en la génesis y evolución de las enfermedades. En este contexto, empezarán a proliferar, primero en Gran Bretaña y luego en el resto de países europeos ribereños del océano atlántico, las ciudades balnearias al borde del mar.Se proyectarán nuevos espacios urbanos dedicados a la diversión y al descanso, a la salud del cuerpo y a las vacaciones. A lo largo de toda la Europa atlántica, se crearán equipamientos e infraestructuras relacionadas con esta actividad lúdica y terapéutica: balnearios, piers, terrazas, pasarelas, galerías…En nuestro país el balnearismo de playa no alcanzó nunca el prestigio, el brillo y la opulencia de las estaciones de baño europeas. Aunque surgieron diversos centros en las costas mediterráneas y atlánticas, el desarrollo principal correspondió al litoral cantábrico. Gijón se constituirá en el motor de ese desarrollo en nuestra región debido, entre otras razones, al empuje que supuso la conexión ferroviaria con la Meseta. A partir de 1874 el arenal de San Lorenzo se irá consolidando como el centro balneario de la ciudad. Entre 1893 y 1907 estuvieron funcionando La Cantábrica, Las Carolinas, La Favorita y sus baños de ola y La Sultana, a lo largo de una extensión comprendida entre las cercanías de la iglesia parroquial de San Pedro y parroquial y el final del muro construido hasta entonces, a la altura de la calle Ezcurdia. A comienzos de la guerra civil, en julio de 1936, los últimos balnearios que permanecían en Gijón, Las Carolinas y La Favorita, serán incendiados. Finalizaba así una época en la que dichas instalaciones habían simbolizado las esencias del veraneo gijonés.
Texto: museos.gijon.es
Junto a las maromas. Fotografía Frank del diario El Comercio, año 1925.
Escenas en la playa. Arturo Truán. Hemeroteca Blanco y Negro. Año 1892



























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