Libro Pop Playu. Los conjuntos músico-vocales en Gijón en la década de 1960 .


El libro Pop Playu. Los conjuntos músico-vocales en Gijón en la década de 1960, cumple 20 años, y le vamos a dedicar la entrada de hoy con algunos recuerdos de aquel enero de 2006, también sirva para homenajear a los que ya no están con nosotros, especialmente a  Francisco Acebal «Francis» (1945-2025) componente de el grupo  A2 con el que entablé amistad en los años que estuve a cargo del  bar El Porrón, a donde Francis  acudía a desayunar todos los días.

También recordar a Miguel Escalada (1946-2022), uno de los líderes más legendarios del pop playu, además de ser vocalista en Los Sony’s, Chalecos, Los Troncos, Los Gritos y Salitre, fue promotor musical, locutor y escritor experto en el tema. También fue el coordinador del disco que acompaña a esta publicación para cuya grabación logró reunir a conjuntos, en algunos casos cuarenta años después de su desaparición.

Miguel Ríos con Francis Acebal y Miguel Escalada. Foto Teté F. Balseiro

La presentación del libro fue el martes 10 de enero de 2006, a las ocho de la tarde en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, en la calle Jovellanos 21.
Adjunto la invitación al acto que tan amablemente me facilitó el autor del libro, Luis Miguel Piñera Entrialgo, Medalla de Plata de la villa en 2019 y Cronista oficial desde 2023.

Presentación

Este paseo por el pop y lo ye-ye está dedicado a esa generación de gijoneses y gijonesas nacidos a lo largo de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta del siglo pasado. Muy jóvenes, por tanto, en la década prodigiosa de los sesenta. Cuando Gijón tenía un tono entre gris y azul, ellos le pusieron música colorista y sentaron las bases de la ciudad que disfrutamos, centro de lo que vino en llamarse, bastantes años más tarde, el Xixón Sound.
Todos abrieron los oídos al futuro bailando la yenka y bailando el twist. Pero sobre todo haciendo música, agrupados en un sinfín de conjuntos que llenaron la ciudad de vida, canonizando salas con denominaciones tan exóticas como El Jardín, el Parque del Piles, El Náutico, Jai-Alai, Acapulco y Oasis. Los nombres fueron muchos: Carrizo y sus Boys, Los Sony’s, Los A-2, Los B-3, Los Bríos, Los Yutang, Los Surcos o Los Jaguar’s.
Patriarcas como Manolo Carrizo o Los Hermanos Dorado y jóvenes como Miguel Escalada, Felipe del Campo, Tomás del Campo, Gonzalo Fernández «El Pifu», Rafa Laviada, Manolo Novoa, Fernando Suárez «Fernandín el Pipas», Diego Cabezudo, Carlos Fernández-Miranda, Emilio Acebal Dorado «Guayabera», Miguel Rodríguez Roza, Manolo Santarrúa, Antonio Marín León, Nacho Alonso, Miguel Ángel Miranda, Carlos Riestra, Francis Acebal, Jorge Sánchez, Fernando Guerra, Carlos Ojea «Joe», Juanjo Mintegui, Eduardo Álvarez Lastra, Alfredo Rodríguez, José Luis Díaz y tantos otros.
Pero más que de individualidades -como las mencionadas y muchas más que podríamos citar- éste fue un movimiento generacional con muchos en primer plano y otros muchos en segundo. Todos ellos protagonistas.

Acabado este repaso sobre el pop playu -el pop en el Gijón de los años sesenta- es obligado aclarar que empecé a escribirlo en dos ocasiones. Estoy seguro de que comencé a redactarlo, sin yo mismo saberlo, cuando a los 11 años, vi moverse y cantar a Miguel Ríos en el Teatro Jovellanos. Luego, como cualquier gijonés de mi generación, me vi envuelto -aunque bien es cierto que como actor secundario- en lo que supuso una imparable revolución musical y social. Pero tuvieron que pasar bastantes décadas para que me embarcase en la definitiva tarea de poner en orden mis recuerdos, mirar muchos periódicos y documentación, hablar con los músicos protagonistas y cinco años después (el tiempo, definitivamente, vuela) por fin verlo terminado. Realizar cualquier labor de investigación histórica sobre la ciudad donde uno nació, sobre Gijón, es un honor para quien se ponga a ello y una aventura. Ésta lo fue y además grata y sorprendente. Primero porque descubrí que «los modernos» de entonces siguen siendo modernos hoy; muchos de ellos enfocaron su vida en temas relacionados con la música y no pocos actúan todavía, aunque todos rebasan con creces el medio siglo. Y también porque yo no imaginaba previamente la real magnitud del fenómeno.
Los jóvenes gijoneses que hicieron música en la «década prodigiosa» fueron unos innovadores que rompieron moldes: pusieron electricidad a la vida local aportando la imaginación y el vanguardismo que tanta falta hacía en Gijón. La música enganchó a toda una generación de la que -por lo menos- mil gijoneses fueron protagonistas directos formando parte de los numerosos conjuntos aquí mencionados. Hay que hacer notar que a partir de 1970 la cosa decreció y los conjuntos, como si de algo cíclico se tratase, no volvieron a emerger con sonidos tan potentes y comunicativos hasta el Xixón Sound, movimiento donde se integraron algunos hijos, hijos en todos los sentidos, de nuestros ye-yes de los sesenta.
Básicamente el pop playu se formó a partir de dos grandes troncos originados a finales de los cincuenta. Uno el que se generó en el Colegio de la Inmaculada y círculos estudiantiles en su entorno. De ahí salieron los conjuntos pioneros y la foto que incluimos del curso 1960-1961, donde aparecen muchos estudiantes-músicos, es una prueba. La segunda gran cantera fue -en ambientes más populares- toda la aportación de entidades tan auténticamente ¨playas¨ como la Agrupación Artística Gijonesa y otras similares. Luego esos dos grandes grupos de jóvenes, con otros de otras procedencias, muchas veces se encontraron y se entrecruzaron formando un tejido (tejido asociativo y tejido cultural ¿por qué no?) que convulsionó la ciudad de Gijón. Era mucha música, muchas veces, en inglés. Era mucha copia de The Shadows, de The Beatles y similares pero estaba hecha en Gijón y por gijoneses. Era y es nuestro pop playu.
Pop Playu. Los conjuntos músico-vocales en Gijón en la década de 1960 es un homenaje a esos avanzados que, rompiendo moldes, agitaron la ciudad siendo jóvenes y ejerciendo de jóvenes, en aquel Gijón cuando no resultaba tan fácil hacerlo. En este caso, el reconocimiento y agradecimiento no es cosa de nostalgia, es una cuestión de justicia.
El hecho de que Miguel Ríos haya tenido la amabilidad de escribir el prólogo de este libro, cuarenta y tres años más tarde de su primera visita a Gijón, me confirma que los sueños, a veces, se realizan.
Luis Miguel Piñera

Hemeroteca diario El Comercio

Hemeroteca diario El Comercio

Miguel Ríos, Luis Miguel Piñera y Marcos de las Heras. Foto Teté F. Balseiro 

Pinchando en la imagen podéis escuchar el disco que incluía el libro.  

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