Efemérides y Curiosidades gijonesas.

DE SOMIÓ A CIMADEVILLA. Janel Cuesta

FERNÁNDEZ DEL HUMEDAL

Son muchos los gijoneses que tienen en su biblioteca un pequeño libro que casi pasa inadvertido por su tamaño, pero no por su contenido, puesto que pocos libros han sido tan fotocopiados o mecanografiados como este que vio la luz, en el año 1936, sin que figure por ninguna parte el nombre de su autor, aunque todo el mundo sabía que tal recopilación sólo era capaz de llevarla a cabo un hombre de la memoria, la talla y del amor a las cosas del ‘pueblín’ como Fernández del Humedal.

El motivo de este artículo viene dado porque curiosamente en más de una ocasión ha surgido la pregunta, y ¿quién es Fernández del Humedal?

Era conocido por tal seudónimo José Manuel Lorenzo Fernández precisamente porque vino a este mundo en el barrio del Humedal, ahora conocido como La Cerona, el día 17 de mayo del año 1892 en una familia de cuatro hermanos hijos del matrimonio formado por María y Manuel Lorenzo ‘el Chocolateru’ oriundo de la Abadía de Cenero y que por aquel entonces explotaba una fábrica de chocolate exactamente en El Humedal, y allí empezó ya de bien joven a colaborar con la empresa familiar nuestro personaje de hoy que dicho sea de paso dicen quienes le conocieron que era un chaval travieso como él solo y con tantas ansias de independizarse que no tardó en arreglárselas para comenzar a trabajar en el Ayuntamiento de la villa como aforador, ya saben, que se dedicaba a mirar los contadores por las casas. Luego pasó a inspeccionar el mundo del espectáculo, y más tarde le destinaron al control de los mercados municipales y fue su mundo laboral vivir día a día los famosos mercados de San Agustín, La Pescadería y hasta en La Camocha fueron testigos de la omnipresencia de José Manuel Lorenzo, a quien todos sus contemporáneos recuerdan como un hombre amable y con una memoria privilegiada, casi de «elefante¨ como se suele decir, pues recordaba episodios y fechas con una clarividencia asombrosa, y posiblemente ello le llevó a la recopilación de los cerca de dos mil datos que contiene la obra que hoy comentamos.

Aunque a decir verdad, la génesis del trabajo que inmortalizó a José Manuel Lorenzo Fernández del Humedal, fue la coincidencia de que tenía un cuñado que trabajaba en una imprenta, y tuvieron la feliz idea de emprender la aventura de asociarse para crear la imprenta La Versal en plena calle de La Merced y de allí salió precisamente el libro que hoy es una joya en su género y que ha sido reeditado por su hijo Constantino Lorenzo en el año 1981 con un precioso prólogo de Patricio Adúriz, porque mira por dónde, entre cronistas anda el juego y curiosamente Fernández del Humedal, que pasado el tiempo contrajo matrimonio con Emilia Granda Suero, tuvieron un hijo y tres hijas y una de ellas, Pepita, contrajo matrimonio con el que fue cronista oficial de la villa, nuestro recordado Patricio Adúriz.

Mas no fue sólo el libro ya comentado a lo que José Manuel Lorenzo Fernández dedicó su vocación de cronista, pues fue un asiduo colaborador de los diarios EL COMERCIO y Voluntad, siempre refiriéndose a las cosas de Gijón y recibió el calificativo de «cronista atrevido», pues no se andaba por las ramas para juzgar severamente a los representantes municipales, para los cuales él trabajaba y no se imaginan ustedes los problemas que ello le trajo a lo largo de su dilatada vida laboral.

Gran aficionado a los toros, hasta tal punto que llegó a conocer personalmente todas las plazas de España y Portugal, dejándonos también un hermoso trabajo dedicado a la vida taurina gijonesa, y por si fuera poco los avatares de la Revolución del año 1934 también fueron recogidos por Fernández del Humedal para dejarnos un testimonio de primera mano sobre lo acontecido en el Gijón de nuestros amores en tan penosos momentos históricos.

Su interés e inquietud por todo lo concerniente a su pueblo le llevaron a ser un firme colaborador del doctor Avelino González, trabajando incansablemente en su obra benéfica de «La Gota de Leche» y era un asiduo de los sorteos matinales de la Pro-Infancia,» los domingos en el patio del emblemático edificio que daba al paseo del Humedal. Era tal su interés por colaborar con don Avelino González en su obra, que nuestro personaje de hoy llevaría consigo un importante número de papeletas de la rifa benéfica para venderlas por las plazas que él recorría a diario.

No le faltaron a José Manuel Lorenzo Fernández sus inquietudes juveniles en forma de aventura americana y en más de una ocasión estuvo a punto de embarcarse para Cuba cuando siendo un guaje amasaba el chocolate en la fábrica de su padre, pero no desaprovechó la ocasión cuando la Tuna Jovellanos, que dirigía don Adolfo Vega, cruzó el charco, y como el joven Fernández del Humedal además trincaba que daba gusto con la bandurria entre las manos, también se fue a Nueva York y La Habana, pero se conformó con tocar movidos pasacalles porque Gijón tiraba mucho y el destino le tenía preparado otro tipo de inquietudes como cuando llegó a ser un entusiasta promotor de la Sociedad de Amigos de los Parques, y fue uno de los primeros gijoneses que descubrió nuestra famosa ‘Ruta del Colesterol’ de la que fue un asiduo paseante junto con un grupo de amigos cuando pasar de las casas de Veronda en dirección al Piles era como desplazarse al extrarradio, ya que la moda era alternar en las tertulias del Ateneo, del Centro Asturiano o del Casino de La Unión de los gremios.

Releyendo las Efemérides y Curiosidades Gijonesas de Fernández del Humedal, me entero en Roces hay un mascarón de la popa de un barco que perteneció a la Escuadra Invencible y si alguno de ustedes tiene curiosidad por saber cuántos pasos hay que dar para recorrer el Muro de San Lorenzo, no se molesten en contarlos, pues Fernández del Humedal ya nos dice que son 2.375 pasos normales y se tarda 26 minutos en el recorrido. Aunque aún no estaba hecha la prolongación del Muro, que es una maravilla.

 

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