
¿Motín en el Libertad? No, sangre obrera: La vigilancia del Musel, desmontada desde el asalto al puesto de Carabinaros, es retomada por 60 marineros del Libertad que establecen turnos de centinela. Dos marineros de los 60 que tenía el buque en tierra para la vigía, entablan contacto con los revolucionarios y traman un plan. A bordo del Libertad, el ambiente está enrarecido: algunos oficiales no eran partidarios de bombardear a la población civil. Se trataba de aprovecha el descontento reinante y para ello, decidieron que al relevo de la guardia, los dos marineros desde La Calzada avanzasen en manifestación hacia el Musel, captar a la guardia entrante y marchar hacia Gijón.
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