Arco Luminoso de Begoña 1902-1907

Fotografía: Benjamín Rodríguez Membiela. Fototeca del Muséu del Pueblu d’Asturies

LUMINARIAS
Es la luz artificial un elemento decorativo de primer orden. Sobre el oscuro fondo de la noche dibuja sus líneas y puntos de fuego, con los que traza rótulos, flores, guirnaldas, cenefas… caprichos mil, que contemplan los ojos con deleite reposado y tranquilo.
Por eso no hay programa de festejos, en que no figuren las iluminaciones, como uno de los números que se reputan indispensables. El progreso, en esta materia, ha sido maravilloso y rápido.
Desde la humilde vela de sebo o la bujía de estearina,-dejando ya atrás los aristocráticos, aunque un tanto fúnebres hachones de cera,-hasta las modernas bombillas de luz eléctrica, pasando antes por las lamparillas de aceite, ya en cascos de huevo, ya en vasitos de cristal de colores, por los farolillos á la veneciana y por el movible é inquieto mariposeo de la llama del gas, el arte de iluminar cuenta con una historia verdaderamente brillante, y sobre todo, accidentada como pocas.
Este verano registra Gijón, en punto á luminarias, algo realmente nuevo, vistoso y artístico.
La idea ha sido feliz y el éxito hermoso y completo: hay que hacer justicia á quienes concibieron el pensamiento y supieron llevarlo a cabo con tan notable acierto.
En el punto de intersección del paseo de Alfonso XII y la calle de Covadonga, se alza desde hace días un templete de madera pintado de blanco, de aspecto semi-monumental y grandiosa perspectiva.
Sobre cuatro arcos de medio punto, se alza una cúpula de base cuadrangular, coronada por airoso remate, del que arranca un asta-bandera, en el que ondea el pabellón nacional. Cuatro cuerpos salientes con bóveda acañonada, dos de ellos, los más cortos, en; el eje del paseo, y los otros dos, de doble longitud que los primeros, en el de la calle de Covadonga, comunican á tan bella obra la gracia consiguiente á la movilidad de las líneas. De los ángulos, entrantes y salientes surgen altísimas lanzas, en cuyo extremo flamean gallardetes multicolores.
El efecto que produce, iluminado, este lindo templete, es de los más gratos y placenteros. Su excelente emplazamiento permite contemplarlo, á conveniente distancia, por sus cuatro frentes, ofreciendo de todas partes, la visualidad más hermosa.
Más de tres mil lámparas eléctricas de distintos colores, van señalando las líneas y perfiles del monumento, que se destaca así con el oscuro fondo de la noche, como un palacio de luz, ingrávido, aéreo, fantástico….
Es, en suma, el arco de Begoña, como ha dado en denominársele, la nota que juntamente con las audiciones que nos proporcionan a diario las cuatro bandas de música, ha roto la vulgar monotonía y escasa novedad de nuestros actuales festejos veraniegos.
V. L. Z. El Comercio, 29 agosto 1902

Fotografía publicada en:  Gijón Verano del año 1904

“Culminación de tantas maravillas fue el arco de cuatro mil bombillas, colocado en 1902. Era la exhibición eléctrica de una empresa que venía en plan de competencia con la industria de gas y electricidad que, desde hacía muchos años, funcionaba en Gijón. Sensacional novedad que relegaba a segundo plano los antiguos bastidores. Luces polícromas extendidas a lo largo del paseo para admiración y delicia de propios y extraños”.

Aquella nueva empresa se llamaba La Sociedad Electra Industrial de Gijón y tenía su sede en el barrio de El Llano.
Joaquín Alonso Bonet. Biografía de la villa y puerto de Gijón

Vista del Arco Luminoso (al fondo),  tomada desde el final de la Calle Covadonga. Fotografía: Pedro García Mercado. Fototeca del Muséu del Pueblu d’Asturies.

27 de agosto de 1902, – 26 de marzo de 1907
ARCO LUMINOSO DE BEGOÑA O «ARCO DE LAS 4.000 BOMBILLAS»
Arco ornamental levantado por iniciativa de la empresa «Sociedad Electra Industrial» para el cierre de la temporada de festejos estivales que se efectúa el 3 de septiembre. La estructura se mantuvo durante casi cinco años.
Obra
Arco cuadrifronte de madera completado con iluminación eléctrica.
Diseño de Luis Bellido, arquitecto; ejecución a cargo de José María López Rodríguez, escultor; instalación luminosa a cargo de «Sociedad Electra Industrial de Gijón».
Imágenes: Fototeca del Muséu del Pueblu d’Asturies.

Reseñas de interés
El Comercio, 14 de agosto de 1902, p. 2:
«En medio del paseo de Begoña, en el cruce de este con la calle de Covadonga, esta levantando el Ayuntamiento un grandioso templete de 20 metros de altura con cuatro arcadas, una en cada frente. Se encargó de esta obra D José María Lope [sic], bajo la dirección del señor Arquitecto municipal […] La iluminación del elegante y esbelto artefacto corre a cargo de la nueva Sociedad Electra-Industrial de Gijón que se propone invertir cuatro o cinco mil lámparas en el alumbrado de los perfiles y líneas general del templete, en sus pórticos y en sus adornos. El efecto será sorprendente y es seguro que el festejo quedará algunos años en el programa de las fiestas de Begoña».
El Comercio, 28 de agosto de 1902, p. 2:
«Cuantos vieron el magnífico aspecto que presentaba tanta bombilla de color distribuida con acierto singular y exquisito gusto por los diferentes cuerpos del templete, hacían elogios, no solo de los constructores del elegante arco, sino también de la Electra Industrial que ofrece gratuitamente en obsequio a Gijón y a los forasteros, tan soberbio conjunto luminoso».
El Comercio, 29 agosto 1902, p. 2:
«Más de tres mil lámparas eléctricas de distintos colores van señalando las líneas y perfiles del monumento, que se destaca así en el oscuro fondo de la noche, como un palacio de luz, ingrávido, aéreo, fantástico…».

Pompa y circunstancia. Construcciones efímeras en las colecciones fotográficas del Muséu del Pueblu d’Asturies (1858-2020).
Catálogo de la exposición, comisariada por Héctor Blanco.

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