Yo crecí comiendo chocolate Plin ¨La Herminia¨

Gijón y su fábrica de chocolate

Hoy se presenta en la recinto ferial Luis Adaro el libro que narra la historia de Plin y la Herminia y recopila toda la documentación gráfica asociada a la empresa
M. F. Antuña.

Diario El Comercio, 21/05/2026

‘Yo crecí comiendo chocolate Plin y la Herminia’. Ese es el título de un libro que apela a miles de gijoneses y asturianos que, efectivamente, devoraron en sus meriendas el rico manjar y que vieron cómo en sus despensas se hacía hueco la estampa de un cocinero gordinflón de aspecto bonachón dispuesto a servir en taza el humeante cacao. Hoy se presenta en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón (19 horas) ese volumen que es crónica de un tiempo y catálogo de la colección gráfica de la empresa, que es memoria colectiva de lo más cotidiano y que firman Gracia Suárez Botas y Jaime Pire Suárez.

Arranca el libro rememorando esos bocadillos de chocolate, el Cao Plin de la mañana convertido en desayuno nacional, la visita de la fábrica con el colegio… A la memoria de muchos y a la identidad de todos. «Chocolate Plin y la Herminia, igual que los veranos en la Feria de Muestras o los domingos en El Molinón, ha marcado nuestra infancia. Es el sabor de nuestras meriendas en el parque de Isabel la Católica y el olor a cacao en las calles cuando las industrias compartían el centro de la ciudad con los vecinos», arranca la publicación, que reproduce etiquetas, fotografías y hasta listados de producción de chocolate, un libro que comienza hablando de aquella fábrica que el mismo año –1885– en el que Clarín publicaba ‘La Regenta’ se abría en la calle Menéndez Valdés por iniciativa de Herminio Menéndez que quiso bautizarla como Chocolates la Herminia.

No era la única fábrica de chocolate en ese momento. Eran muchas, artesanales en su mayoría, y la segunda Revolución Industrial trae nuevas maneras que propiciaron un abaratamiento del producto. Dejó de ser un artículo de lujo para estar al alcance de todos. A todos los barrios de Gijón llegaba el chocolate, que vivió un momento boyante entre 1850 y 1950, cuando en Asturias había 302 factorías, 62 de las cuales se ubicaban en Gijón. Pero volvamos a la primitiva Herminia, que fabricó después en la calle Francisco de Paula y tras adquirirla los hermanos Pañeda Suárez se estableció en la avenida Portugal esquina con la calle de Ribadesella, al lado del Alsa. En 1940 lo adquiere Juan Suárez Martínez, padre y abuelo de los autores del libros. Fueron tiempos magníficos los vividos. Él sacaría la fábrica de la ciudad, la instalaría en Porceyo, donde permaneció hasta su cierre en 2004, y la haría célebre.

En el camino, álbumes, cromos, publicaciones varias con las que contar cómo se hacía el chocolate… Hasta que cuando Juan Suárez dejó la dirección pasó por distintas manos hasta que llegó a manos del empresario Ruiz Mateos.
Pero poco importan los vaivenes empresariales cuando se habla de memoria sensorial, de sabores de la infancia, de la vida misma. De todo eso habla un libro que es mucho más que una recopilación de documentos y un relato de la peripecia de una empresa concreta, porque se erige en realidad en crónica emocional de la ciudad, de sus industrias, de sus gentes y de sus tradiciones.

Filmín publicitario que se pasaba en los cines de Gijón, propiedad de PREMA Publicidad.

Pegatina Mundial de Futbol, Real Sporting de Gijón

Restaurada por A. Feijoo Ibaseta

Fachada lateral de un edificio completamente ocupada por la publicidad con las siguientes marcas: La Gloria Danzing, Máquinas de Coser ALFA, Muebles La Segoviana, Bicicletas Hevia, Chocolates La Herminia, Autos Chevrolet de Felipe Álvarez Estrada, Peluquería de Señores Petra y otras. Muséu del Pueblu d’Asturies

Colección: Constantino Suárez

 

El libro lo podéis consultar o descargar aquí:

 

 

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