Gijón. Cine Avenida.






 

Hoy le toca el turno al cine Avenida. Cine desconocido para mi, por dentro, ya que como comenté más veces , yo estaba abonau al cine Roma.
La foto de la actriz Fay Wray, una de las protagonistas de la película, no se corresponde con el fotograma del Burlador de Florencia, la incluí (como dato curioso) por que esta actriz fué la que consiguió que un mono gigante se enamorara de ella (bueno King Kong y muchos monos-sapiens más).

ADIÓS, AVENIDA, ADIÓS

Ahora ya, tras meses de abandono y soledad, aquel viejo cinematógrafo -con cierto aire camp, olor de chicle y humedad, y un cierto sabor de pipas de girasol y recuerdos de adolescencia- se ha visto herido de muerte por las ruidosas palas excavadoras.
Los nuevos tiempos y las modernas técnicas fueron arrinconándolo sin compasión y, poco a poco, ya no fué capaz de cargar ni siquiera con la función de cinematógrafo de reestreno. Y hubo que cerrar sus puertas.
Después ya se sabe, tan solo fue nido de roedores y blanco de las protestas de la ciudadania.
El cine Avenida pronto será un monton de escombros solamente. Una etapa de la historia cinematográfica local se ha convertido en página de recuerdo.
Adiós Cine Avenida. Adiós. (El Comercio 26-12-1975)

 

cine Avenida

Esta vista de la calle Donato Argüelles de Gijón / Xixón la tomó Manuel Encinas, fotógrafo de “El Comercio”, a mediados de los años sesenta, y la conservó un buen amigo suyo, Luis Argüelles Sánchez, que fue el primer director del Museo del Pueblo de Asturias y gracias a cuyo hijo llega ahora hasta nosotros. Para documentarla acudimos a Emiliano Fernández, que vivió en ese edificio que hace esquina con la calle Langreo:
“Los portones corresponden al almacén de mi padre y mi tío Basilio, y al de Vicente González Orejas. Se ve en la foto un carro de caballos de reparto de leche. La lechera se llamaba Nieves y paraba siempre delante del almacén de mi padre (creo que compraba algo de mercancía y la transportaba a la aldea). Había olvidado completamente esas taquillas del Sporting, pero al verlas me han resultado familiares. A uno de los lados había un quiosco tétrico al que se bajaba por unos escalones en el que intercambiaban novelas de Marcial Lafuente Estefanía.
Al lado del cine Avenida, detrás de la señal de tráfico, se distingue un surtidor de gasolina, que duró ahí bastante tiempo. El último vehículo que se ve al final de la calle es un autocar de línea. El edificio blanco del final es el ambulatorio (no sé cuándo se construyó). En cuanto al edificio bajo que hay delante, en esa parte de la calle había otros almacenes parecidos al de mi padre (Malaquías Morales, por ejemplo, aunque creo que estaba del otro lado de la calle). También había por ahí un baile, al que se entraba por la calle Asturias, pero eso me parece que era enfrente de donde está ahora la confitería La Fe, y por tanto un poco más allá…”

Un comentario de Gijón. Cine Avenida.

  • Anonymous  Dice:

    Hace años, asisti a sesiones del festival de cine para niños y recuerdo ver la imprsionante TORA;TORA;TORA

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